¡No más jóvenes para la guerra!

La carne de cañón de las guerras son los jóvenes pobres, por eso prefiero la paz, así no sea perfecta. Los jóvenes campesinos y los que habitan en las zonas marginales urbanas son, además, quienes tienen menos posibilidades de ir a la universidad o de crear sus propias empresas.

Esta situación debe comenzar a cambiar a partir de la firma del acuerdo para poner fin al conflicto armado en Colombia. Un territorio en paz, como el que aspiramos a construir, ofrece mayores oportunidades de crecimiento ya que los recursos dedicados al conflicto se pueden invertir en la superación de la pobreza, la ejecución de proyectos productivos, infraestructura, educación e investigación. Del 6.5% del PIB que se destina a la guerra, el 4% se podría asignar al gasto público en infraestructura y en inversión social.

Los colombianos, especialmente quienes habitan en las zonas más azotadas por el conflicto, han acumulado un gran potencial de experiencias novedosas y emprendedoras desarrolladas para sobrevivir y salir adelante en medio de la guerra. Ese potencial, en un ambiente en paz, puede dar rienda suelta a esa capacidad productiva y generadora de riquezas.

Ejemplo de este escenario prometedor es Sudáfrica, país que en los años previos al fin de la guerra interna generada por el apartheid (política estatal de discriminación a la población negra), presentaba un crecimiento económico negativo de entre menos 1 y menos 2 por ciento anual de PIB, y que en el primer año del postconflicto subió a más del 1%; el segundo año superó el 3% y el cuarto año fue superior al 4%.

La paz en Sudáfrica se logró cuando el presidente Frederik de Klerk tomó la decisión de acabar el apartheid, liberar de la cárcel a Nelson Mandela, en 1990, y buscar una salida negociada a la guerra civil.

Aunque las condiciones de los conflictos en Sudáfrica y Colombia sean diferentes, la paz es un escenario común. En junio de 2013, Frederik de Klerk estuvo en Bogotá y sentenció: “la paz genera oportunidades y el espacio adecuado para enfrentar la pobreza, mejorar la educación y atender las necesidades básicas de la gente.”

Según la Encuesta Empresarial de Paz, publicada en agosto de 2015, el 80% de los empresarios considera que con un país en paz habría mayor inversión extranjera. El 66% está convencido de que habría mayor crecimiento económico y el 68% piensa que se beneficiarían, principalmente, las áreas rurales.

Pero ese crecimiento no ocurrirá un día después de la firma del acuerdo, sino que se daría entre 4 y 7 años después del fin del conflicto. Es lógico. Hay que esperar a se recomponga el capital social; se restablezcan los vínculos económicos y se active lo que Baur y Marlin (2009) han llamado el efecto “multiplicador de paz”: que por cada dólar redirigido del gasto en Defensa a usos productivos (inversión en capital humano y construcción de infraestructura) se genere un dólar adicional de crecimiento del PIB.

Todos tenemos la esperanza de que con la firma del acuerdo de paz, Colombia tenga un auge económico sostenido. Si esto ocurre, la criminalidad se reduciría porque, entre otras razones, las FARC dejarían de producir coca y de fomentar los cultivos ilícitos en las zonas campesinas.

El panorama es prometedor, pero se tienen que superar muchos retos para no caer en un estado de delincuencia generalizada, como ocurre en El Salvador y Guatemala. En esos países la debilidad de los acuerdos de paz en lo social y económico generó la aparición de las temibles ‘maras’ o pandillas integradas por miles de quienes no encontraron oportunidades después de firmar la paz, y migraron a actividades como el narcotráfico.

Por ello propongo que en el periodo de postconflicto en Colombia se establezca un Acuerdo Social Incluyente en el que se comprometan todas las fuerzas vivas del país con la consolidación de la paz. Ese acuerdo debe ser sincero y sólido, teniendo en cuenta que el proceso tendrá sus enemigos. A algunos les interesa más la guerra. Pero Colombia no puede prolongar esta desgracia de seguir enterrando a sus jóvenes, que son las primeras víctimas del conflicto.

Comentarios

1 comentario
  1. Escrito Por:
    Ester Vargas
    Ene 25, 2016 Reply

    Estoy de acuerdo con su punto de vista, a pesar de que exista un poco de incertidumbre por los resultados de los acuerdos de paz. confiamos que si se llega a dar venga acompañado de un impulso a la educación y con inversión para nuestros jóvenes.

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